¿Televisores manipulados para parecer más eficientes también?

¿Televisores manipulados para parecer más eficientes también

Bruselas está analizando la información recopilada por varios Estados miembros de la Unión Europea (UE), que apunta a que varias marcas podrían haber manipulado sus televisores con un software inteligente que reduce su consumo energético cuando son testados para ver si cumplen con las normas europeas.

Aunque “no hay una investigación oficial abierta”, tal y como explicó la portavoz de la Comisión Europea para Energía, Anna-Kaisa Itkonen, lo cierto es que la institución está rastreando si las sospechas son fundadas, qué alcance tendrían y si podrían afectar a productos de otros sectores.

Con el escándalo de los coches trucados de Volkswagen aún sobre la mesa, la voz de alarma la han dado las autoridades de varios países, responsables de controlar el cumplimiento de las normas de diseño ecológico, tal y como publicó el diario británico The Guardian.

Reino Unido, Suecia y laboratorios independientes

Reino Unido ya avisó a Bruselas en 2011 de que habían encontrado indicios de que algunos televisores utilizan software que parecía “engañar” durante los test. En enero de este año, Suecia también avisó por escrito a Bruselas de prácticas similares.

Las evidencias también provienen de los laboratorios independientes. Un informe llevado a cabo este año por un equipo bajo el nombre de CompliantTV señala que durante sus pruebas observaron que los televisores “se comportaban de manera diferente durante las mediciones”, lo que planteó la posibilidad de que estos “detecten el procedimiento de los test y adapten su consumo energético”.

Lagunas legislativas

Los investigadores recomiendan que se elimine cualquier laguna legislativa con la prohibición explícita en las normativas europeas de diseño ecológico del uso de mecanismos que permitan a las televisiones detectar cuándo están siendo testadas.

La legislación actual no es precisa y deja margen a la interpretación. Samsung ya ha rechazado “las acusaciones” de manipulación de televisiones, alegando que su dispositivo de ajuste de la luminosidad es una aplicación “de vanguardia” y no un “trucaje para los test”.

La cuestión es si el uso de mecanismos que mejoran la posición del producto en la clasificación energética son o no una práctica aceptable o si suponen incumplir las reglas comunitarias, como planteaba Reino Unido a Bruselas en 2011. Y cuatro años después sigue sin responderse.

La Comisión prevé comunicar a los países sus conclusiones y “pedirles que den los pasos apropiados para que los productos que no cumplen son retirados del mercado”, dijo.